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4月14日 El cumpleaños de la RepublicaUn año mas aqui seguimos, reclamando un sueño que las balas arrebataron al pueblo, una esperanza, una ilusion. No rebajamos nuestras exigencias, ni bajamos el puño, y aqui seguiremos hasta que devuelvan la dignidad y la libertad robadas. Viva la REPUBLICA !! 4月13日 Las andanzas de un caballero vizcaino por tierras burgalesas (IV)Lunes, 9 de abril
Retornando
Hoy por la mañana nos lo tomamos con tranquilidad, y volvemos a los lugares donde ya habiamos estado pero con mas sosiego y tiempo, viendo las cosas mas detenidamente. Asi, volvemos al cielo y tambien a Orbaneja, donde comemos y disfrutamos del sol y del pueblo. Tambien retornamos al monumento, pero esta vez nos paramos, y yo me baje. Me interesaba esa estatua alada y lo que ponia a sus lados, son lugubres recuerdos del pasado, han quedado detenidos, anacronicos, como baluarte de los nostalgicos y a la par dan muestra de la exhibicion de sucio patriotismo, con proclamas y florituras. Todo palabras bonitas, intentando ocultar lo que hicieron callar; no precisamente con palabras.
En la pedania
La tarde la dedicamos a visitar el cercano pueblo de Sedano y sus tentaculos, Gredilla de Sedano y Moradillo de Sedano. Todos con denominacion de origen, como se puede apreciar. Empezamos con Gredilla, ya a la entrada una formacion de piedras en una pradera cercana nos da la bienvenida y nos recuerda donde estamos. Marcando territorio, por supuesto. En esta nuestra primera parada vespertina, me fijo en algo que ya me habia llamado la atencion en ocasiones anteriores, en este viaje y en otros. Me refiero a los bancos verdes con el rotulo metalico de Caja de Ahorros Circulo Catolico. Son verdes. Todos y cada uno. Me pregunto si en cierta ocasion trajeron un camion repleto de estos objetos y los repartieron por toda la provincia, porque estan por todos lados; pises donde pises. Vemos la iglesia y marchamos a Moradillo, donde la ermita es mas que reseñable. Tiene un portico completito y el lugar donde se halla es estupendo, en un alto dominando el valle y las casas que se amontonan a sus pies. Tiene una especie de jardincito con una cruz, unos arboles y un banco donde pararse a reflexionar y un cementerio donde reina la quietud. Despues vamos a Sedano, no vemos demasiado, la plaza, tomamos algo y volvemos. Ya es tarde y hay que preparar los cachibaches para mañana. Para cenar damos un par de vueltas antes de recalar en el restaurante adecuado, vamos de las muñecas a Felices y de ahi por fin a Escalada.
La posada rural
Me dispongo a hablar y alabar el lugar donde pasamos estos dias. Es una casa antigua, rustica, situada en Covanera, en la parte alta, a dos pasos de la iglesia. Nosotros estabamos en el segundo piso, en dos habitaciones, separadas y contiguas. Los dueños eran muy amables, el servicio impecable, nos servian el desayuno y nos daban conversacion, intentado asi, divertirnos y llenar el vacio que sufrian tras la irreparable perdida padecida. En Los Tilos uno podia perderse, recrearse en su silencio y disfrutar de las vistas. El unico inconveniente que puedo apuntar son las camas, demasiado cortas, me daba con el tope y no podia conciliar el sueño!
Martes, 10 de abril
Valmaseda
Hoy toca volver, nos despedimos de los anfitriones. Egtoy en tegcero de la ESO...; No, eso fue ayer. La vuelta es rapida e indolora, solamente paramos en Villasana de Mena, para despejarnos, y aunque vimos bien poco, me gusto. Lo que no me gustaron nada fueron los carteles castellanos que tuvimos que tragar a la vuelta. No paraban de indicar Valmaseda. Joder, hace daño en los ojos, que mala leche. Lo siguiente sera Vilvao o Vermeo. No respetar la toponimia es una falta de decencia y un sintoma de ignorancia supina. Tambien de estupidez. Como nosotros empezemos a poner Abila y Segobia mas de uno clamaria al ejercito. Pero ellos poseen la verdad y hay que dejarles hacer. Y con esta monserga y amago de cabreo termino el viaje a Burgos. Para repetir, sin duda. Las andanzas de un caballero vizcaino en tierras burgalesas (III)Domingo, 8 de abril
Poniendonos las botas
Hoy nos toca sacudir las piernas y ejercitar los ojos con paisajes interminables y moles de piedra imponentes. Haremos el llamado Cañon del Ebro, que empieza y termina en Valdelateja. Nos pertrechamos con todo lo necesario para no desfallecer y para no perder bonitas vistas, y emprendemos el trayecto por un sendero que va bordeando, primero el rio Rudron y despues el Ebro, en el momento en el que el primero se une al mas caudaloso de todas las masas de agua moviles de la peninsula. Seguimos adelante por el estrecho camino que se dibuja entre el rio y las faldas del desfiladero, flanqueado en todo momento por jovenes arboles que nos dan sombra y cobijan del viento con sus debiles pero valientes ramajes. Observamos a nuestra izquierda, encima de una pared vertical, como cortada por un machete, una concentracion de buitres que vuelan de un lado para otro disfrutando de los rayos del sol matutino, ahora que aun no tiene fuerza y se levanta perezoso por encima de las brumas. Con paradas intermitentes llegamos a un puente de hormigon, coqueto y fuerte que nos transporta al lado opuesto, a una central hidroelectrica con un pabellon garabateado y olvidado a un lado. Caminando nos cruzamos con unos cuantos senderistas que como nosotros han elegido pasar el dia entre vegetacion y con la compañia del Ebro. Trepo por la ladera para admirar mejor la grandiosidad del cañon que se abre a ambos flancos y que describe un profundo surco en la tierra. Un poco mas tarde tambien aprovecho para detenerme y observar en silencio a los "zapateros", que en precario equlibrio sobre las onduladas aguas, luchan por no hundirse y mantenerse a flote a la vez que se impulsan para no ser llevados por la corriente. Una gran proeza la suya. Un gran paseo, escoltado esta vez por fornidos arboles, y unas bellas vistas nos dan la bienvenida a Pesquera del Ebro. El cielo es azul y las nubes permanecen colgadas de unos hilos invisibles que las mueven. La montaña se funde con el cielo en un orgasmo de color. Me deleito. En el pueblo, compramos algo y vemos la casa del placer, indicado con un cartel de piedra, pasamos el gran puente medieval y abandonado la senda del Ebro nos adentramos monte arriba.
El abandono en pueblo
Entramos en Cortiguera. Es un lugar fantasma, en la guia consta que no vive nadie, pero sabemos que tiene un habitante, no reconocido oficialmente. Es el sitio elegido para comer, asi que nos disponemos a encontrar algun sitio donde el viento no azote nuestros cansados cuerpos; lo encontramos tras una tapia, al lado de la iglesia, o lo que queda de ella. Parece que van a reformar algo, quiza el santuario, que buena falta le hace, o quiza el pueblo en general, ya que delante nuestro hay un monton de arena y cascotes y varias herramientas de la construccion. Imgino que antaño esta seria la plaza principal de la villa, ya que a un lado se halla una casa señorial, que bien podria ser el ayuntamiento, y en el centro se abre un gran vacio, como un parque, invadido ahora, como un cancer, por la maleza. Despues de comer me aventuro por las ruinas de lo que algun dia fue un enclave habitado, con vida, con gente, con palabras que resonaban en las paredes y niños que correteaban por las calles. Ahora el eco de sus voces se ha extinguido, ya no hay calor humano que pueble estos lares. Identifico la escuela, y hasta algo que parece una posada o un hospital, pero pocas huellas mas quedan de la historia de este lugar que tuvo que ser importante, ya que arriba, en lo mas alto, veo una casa fortaleza. Me dirigo a la iglesia, pretendo entrar dentro, a ver si todavia queda algo, o si aun se parece a lo que fue. Primero subo al tejado por unas escaleras que hay por la parte de fuera. En los escalones crecen arboles desordenamente y sus ramas me impiden el paso. Logro encaramarme, y me doy cuenta de que el tejado en cuestion no existe, solo quedan las bovedas de piedra. Me acerco cauteloso, no siempre se puede ver el esqueleto de una construccion asi, pero tengo miedo de que se caiga y me arrastre, asi que los admiro poco y desde una distancia precaucional y vuelvo a bajar. Esta vez procuro entrar a la nave. La puerta principal es impracticable, asi que busco otra entrada, las ventanas no tienen vidrios ni rejas, estan desnudas, pero por la altura y la estrechez los descarto. Me centro en una puerta que se abre debajo de la torre, hay tierra amontonada, de las obras o de algun corrimiento. Deduzco que es mas antigua, por la hierba que crece en su cuspide. La cuestion es que parte del monton bloquea la puerta y la entrada, llega hasta dentro y dificulta el paso. Me ciño a la pared y como puedo penetro en el interior. Oigo como fuera los comensales juegan con un perro que ha aparecido por ahi e intentan infundirle confianza, es muy miedoso. Yo de mientras exploro la estancia, es un lugar oscuro, iluminado vagamente por la luz que entra por los ventanales abiertos en la pared. Hay mucha humedad y el suelo esta sucio. A pesar de todo, en el techo se distinguen todavia las formas de piedra, los arcos y el sello que los cierra en el centro. Incluso creo ver un poco de color, pero no puedo asegurarlo. En uno de los absides el agua que se flitra desde arriba, donde tambien han echado raices plantas y hierbajos, ha creado una especie de musgo que se adhiere a la piedra. Parece una enfermedad que se extienda por el edificio y se contagie a los demas edificios. Localizo las escaleras que llevan a la torre, pero tras ver su estado, rehuso subir, no quiero caer en el intento. Tampoco me perderia mucho, las campanas hace tiempo desaparecieron, para conservarlas o para sacar negocio con ellas fundiendolas, y el reloj tambien volo, ahora solo queda la marca del oxido y los numeros. Parece querenos decir que ni el tiempo se ha apiadado de este sitio y que como todas las demas cosas, lo ha abandonado tambien. Decidimos que antes de que modorra se apodere de nosotros, continuemos la marcha, que ya nos queda poco para finalizar. Hemetik irten eta gutxira musker bat ikusi dugu, sasi artean desagertu da, gure harriduraren aurrean. En el camino hay un magnifica vista del cañon, vemos el sendero que antes cruzabamos a vista de pajaro. La escalonada a veces y la vertical otras veces ladera cae hasta las margenes del rio, embellecido siempre por un tupido vello de arboles. En adelante, la via que seguimos nos daria varios regalos mas para los ojos y los sentidos, como la pareja de arboles recortados sobre el azul del cielo, las nubes bañadas con los rayos del sol o la ermita que se eleva en un castro, justo antes de llegara nuestro destino.
El oro negro
Tras la caminata, se me ocurre que podemos acercarnos al paramo de Lora, donde segun dicen algunos libros de textos, sacan el unico petroleo existente en la peninsula. Nada mas para sacarme la foto con uno de esos cacharros que salen en las peliculas yanquis y verlos de cerca. No pudimos ver un pozo, pero si la maquina que como los pajaros esos que se mueven adelante y atras, saca incansablemente el liquido por el que invaden paises y mata la gente desde las profundidades. Tras este nuevo contacto con artilugios del celuloide, volvemos a la base. Descansamos y vamos a comer a San Felices, al bar donde nos han hechos bocadillos que han saciado nuestro apetito al mediodia. Aqui se cumple la maxima de que las apariencias engañan, porque lo que desde fuera parecia un lugar de reunion de camioneros mas que un sitio para servir comida, yo al menos, quede muy a gusto con lo que nos sacaron. Y asi acabo el penultimo dia. 4月11日 Las andanzas de un caballero vizcaino en tierras burgalesas (II)Sabado, 7 de abril
Serpenteando
Salimos hacia el puerto de Carrales, con la niebla encajonada en los valles, arriba encontraremos sol. Subimos a una especie de planicie, donde los ojos se pierden en la curvatura de tierra. Descubro un monumento alado al que prometo volver. Llegamos a nuestro primer destino, es un minusculo punto en el mapa, compuesto por apenas unas casas, pero con una iglesia encantadora. Es Bezana. Avanzamos, parte con las indicaciones de un señor que sentado con su perro en una piedra nos ha ayudados, parte con la pericia del copiloto, hacia Montoto, donde nos espera la meta, la pequeña iglesia con su cementerio pegado, y un aliciente, una nutrida colonia de cigüeñas que anidan en imposibles vertices de los postes de luz, arboles y cualquier otro punto de apoyo. Nos reciben amistosamente, y se dejan fotografiar apacibles, mientras algunas hacen sonar su alargado pico y otras echan a volar mostrando su gracia en este arte. Esta maraña de carreteras es un infierno para quien sostiene el mapa y para quien, como yo, tiene que hacer lo impensable para llegar a nuestro destino, que esta vez es Virtus. Aqui, el paquete de iglesia-rustica-acogedora se completa con un castillo que consta de torre de homenaje y muralla cuadrada. Aqui tambien encontramos algunas cigüenas rezagadas, y tras ver la casa del clero, y del señor, partimos hacia Cilleruelo de Bezana, en busca de pan y algo caliente que llevarnos a la boca.
El mar interior
Despues de reposar y tomar fuerzas, nos encaminamos hacia Arija, una ciudad comparando por donde hemos andado, que es ademas un improvisado puerto para acceder y admirar el gran embalse del Ebro. Es tambien un enclave del mitico trayecto Bilbao-La Robla. Paseamos por su playa artificial, que tiene arena, y vemos las nevadas montañas reflejadas en el agua. Agua que parece pulida de lo quieta que esta. Algunos arbustos surgen fantasmagoricos del agua, en busca de aire, esta vez el liquido es su mayor enemigo, ya que los ahoga sin remedio. Decidimos comer aqui mismo, en unas mesas que hay junto al agua, guarecidos del viento como podemos, engullimos los embutidos.
De cuando nos metimos por el monte y salimos en Cantabria
Se menciona la existencia de un bosque digno de ver, entre Montejo de Bricia y Sta Gadea, el monte Hijedo se llama. Nos empleamos a fondo para encontrar el camino correcto entre tanta via pecuaria y parcelarias que despistan. Una ermita que se yergue al lado de la carretera nos sirve de referencia y encontramos el irrisorio cartel que señaliza la direccion a seguir. Y como que no quiere la cosa, entramos en el cielo. Si, aquello era el cielo. Imaginar praderas bañadas por el sol, con majestuosos bloques de piedra cincelados por el viento, creando extrañas ilusiones, caballos correteando libres por alrededor nuestro, y una cortina azul con manchas blancas de fondo. No vi a Dios, pero si el cielo existe y algun dia fuera alli, me gustaria que fuese asi. Era impresionante, una serie de elementos hacian que esa explosion de colores te hicieran contentar. Era el momento. Maravillados con lo que veiamos continuamos subiendo hasta que sin saber como aparecimos en Cantabria, y eso nos hizo pensar que ibamos mal, asi que nos volvimos, acosados por la lluvia que empapo los decorados del mas alla. Eso si, antes de marcharnos, subido en una de las rocas que hacian tan bellos ese paisaje hice un par de poses epicas como (y aqui poner el nombre de algun gran personaje, heroe o caballero que era dado a estas posturas, que a mi no se me ocurre ni uno). Otro dia, retornamos al paraje de los sueños, y esta vez si, encontramos el camino, adentrandonos en el bosque de hayas, robles y encinas, descubriendo el palacete de un afamado medico del pasado, y perdiendonos en definitiva por unas horas. Fue el dia en el que, parandonos con el coche al lado de unos caballos que pacian cerca del camino les pregunte: "¿Para ir a Arnedo?", el caballo con su cria levanto la cabeza y con una mirada que yo diria era de indiferencia, se alejaron tranquilamente.
La iglesia mas bonita
Continuamos, acercandonos cada vez mas a nuestra casa y viendo por el camino cositas. Asi desembocamos en Arroyuelo y en otros pequeños lugares donde admiramos iglesias rupestres excavadas en roca, con un pilar central imponente y hasta un segundo piso, con escaleras y pasadizo, donde alguno necesito de la ayuda de la linterna para avanzar, a pesar de que el sol estuviera en su climax. En este trozo del viaje es cuando una de las iglesias mas bonitas que jamas contemple. Es la de San Martin de Elines, y en realidad es una colegiata. La piedra, reluciente por el agua, escondia a la perfeccion la edad del edificio y lo realzaba a la vista de todos. Tampoco le faltaban figuritas en capiteles y cornisas para los amantes de las artes en piedra. Pero sobre todo lo que destacaba, era sin duda, el edificio en si, el conjunto que brillaba con luz propia, parecia una construccion a escala de un monumento derruido, tal era su perfeccion y su buen estado de conservacion.
El colofon final
Rodamos ya hacia el final del dia, a asentar las piernas, pero el camino nos da una sorpresa mas antes de que anochezca definitivamente. A un lado, en las faldas de un monte nace una cascada, y por el angulo en el que estamos, parece surgir de la nada, como si arriba hubiera una ciudad realizada por Tolkien, con sus murallas de 40 metros, con dragones, elfos y orcos. Ciertamente era una cascada de fantasia, ya que no encajaba con el lugar, parecia estar en otra dimension. Arribamos a las casa rural y decidimos donde cenar esa noche. Finalmente nos decantamos por el meson Rudron, que despues sabriamos estaba regentado por una pareja de Bilbao (nada raro viendo el Olentzero, sus trajes y los escudos del Athletic..). La cena salio un poco del presupuesto, pero vi por primera vez un chuleton de 2 kilos y cene sobradamente. El colofon fue una bengala en el postre, hundido en la nata. Un gran final para un gran dia.
Las andanzas de un caballero vizcaino en tierras burgalesas (I)Viernes, 6 de abril
Empezando
La fiebre comenzaba a desaparecer tras unos dias de espanto y parecia que al fin iba a dar una tregua. Los dolores remitian igualmente, de manera que volvia a tener contacto con la realidad y podia realizar el viaje. Es lo que querian oir, que si podia ir, no podian cancelar la reserva y en sus suplicantes ojos veia la luz de quien quiere pedir algo con mucho ahinco pero la situacion no se lo permite. Compruebo mis cosas. Mi camara digital, la camara de mi padre (al final lleve ésta y no la mia, es mejor, dicen), el angular y varios carretes, todo ello para captar instantes, las medicinas para rematar el mal, gafas que viaje tras viaje se reafirman inutiles, ya que jamas las utilizo para lo que las llevo, esto es, para conducir, los carnets variados para estar identificado y para poder manejar el coche legalmente, aunque todos sabemos que eso jamas ocurre, un libro y una revista para las breves estancias en la casa rural, el movil para mantenerme en contacto, contacto casi nulo por cierto y una libretita para apuntar reflejos que despues adjunto aqui.
Santa Gadea del Cid
Pasamos ya a la red secundaria, para inmenso alivio del conductor. Tambien pasamos a Burgos, con increible cambio del firme, la constancia y buena pavimentacion dan paso a baches y agujeros por doquier. Nos apresuramos a hacer la primera parada. Es el pueblo donde segun dicen, nacio el Cid. Ya habiamos estado aqui años atras, pero nos contentamos con ver el castillo semiderruido que se alza en la colina desde el coche sin parar para echarle un mejor vistazo. La verdad es que desde lejos parecia tener poco mas que ver que la fortificacion, una calles estrechas y paralelas, con encanto pero vulgares y listo. Pero resulto no ser asi, y resulto que esta parada, en principio motivada por los kilometros recorridos y no por el interes del enclave, iba a ser el mejor comienzo para este viaje, ya que era un nucleo tipicamente castellano, con su plazita y todo eso. Segun nos conto un oriundo del lugar, antaño la muralla del castillo rodeaba todo el perimetro y constaba de 3 puertas. Una maravilla de pueblo. De verdad. La iglesia era tambien bonita, con su torre para la escalera adherido desde fuera; y las casas que bordeaban las calles eran igualmente hermosas, con sus revistitas y paraguas olvidados, con sus hornos publicos y paredes de adobe. Comemos algo y visitamos una ermita que esta cerca del pueblo. Este sitio nos permite observar el entorno en toda su amplitud, y tras varias instantaneas, proseguimos el camino.
Bombardeo de nieve
Tenemos que encontrar un sitio para poder comer. Necesitamos tranquilidad y mesa. A partes iguales. Y la busqueda no es nada facil. Pero al final localizamos al lado de la carretera un par de tablas de hormigon con sus respectivas sillas que bien podian servirnos de refugio para saciar los bramidos del estomago. Despues de la vuelta de reconocimiento, volvemos sobre nuestros pasos y, ahora si, entramos por el caminito que nace donde muere el asfalto y nos situamos. Justo antes de llegar salen de entre la maleza un par de perdices, y yo, sin esperar a que el coche pare, iba despacio, salto fuera y me dispongo a perseguirlos. Se me escabullen cuesta arriba y me despistan. Son pequeñas, pero rapidas. Y listas. Pero la corrida con el desnivel en contra no ha sido del todo infructuosa, ya que he encontrado un nevero, por donde puedo coger abundante municion y hostigar a mis congeneres familiares mientras bajan los bartulos. Al fin y al cabo es nieve, les digo, solo les mojara. Aun asi, y por mi magnanimo caracter rehuso dar en el blanco ni una sola vez, y me limito a dejar caer las bolas a una distancia precaucional a los laterales de la gente. Esto mismo se reproduciria un poco mas tarde, siendo yo, esta vez, quien tenia que esquivar los proyectiles, y siendo mi hermano el soldado que las disparaba. Comemos. Esta todo muy bueno. Antes de irnos, bajo a un estanque pequeñito donde veo saltar a las ranas despavoridas por mi presencia.
El paramo
Asi que era esto lo que habia estado estudiando en clase los ultimos meses. Una extension llana hasta donde abarcaba la vista, elevada a cierta altura y azotada inclementemente por el viento. Ciertamente era grandioso, en lo que al espacio se referia, uno podia mirar a izquierda y derecha y solo veria la inmensidad del suelo, que desde alli, parecia infinito. Me acerco al monumento en honor de Felix Rodriguez de la Fuente, aun sobrecogido por la vastedad de mi entorno. Esta anchura y estos vientos son propicios para los aerogeneradores, y puesto que desde hacia tiempo tenia ganas de ver un ingenio de estos de cerca, me acerque a la base de una de ellas. Las aspas de movian violentamente y cortaban el aire con el caracteristico sonido. Lo hacian como quien corta una hoja con una tijera. Cuesta imaginar como han traido hasta aqui un bicharraco de estos y como es posible que mueva sus pesadas alas. Pero era posible, ya que lo tenia delante, asi que me limite a dar una palmada en la metalica estructura y alejarme sintiendome doblemente pequeño. Por el paramo y por estos molinos gigantes.
El pozo azul
En Covanera ya, plataforma logistica durante los siguientes dias, nos dan la bienvenida unas raras formaciones rocosas, y una vez aparcado el coche nos disponemos a visitar el reclamo del lugar, que no es otro que un pozo, una cueva mas bien, de la cual emana agua y nace un riachuelo. El pozo es azul y tiene una profundidad considerable. Parece la desproporcionada cuenca de un ojo, y es la metafora del hundimiento, del sentimiento de caer en el sumidero que muchas veces sentimos. El agua es de un tono azulado intenso, cierto, pero en el fondo del pozo se abre la negra boca de la cueva, amenazante, como si intentara atraernos con la belleza de la superficie para que al entrar mas adentro, locos de avaricia por mas belleza, nos suma en sus oscuras cavernas y pasadizos, de los cuales nada se puede esperar salvo la muerte.
Orbaneja del Castillo
Hacia Santander y a la izquierda, por un camino tortuoso flanqueado por un rio y un escarpado monte. Asi se llega a este pueblito, que parece haber encogido bajo un hechizo. Sus casas, casitas estaria mejor, cuadran a la perfeccion con el paisaje que las rodea, estan mimetizados con el entorno, son un elemento mas, en completa armonia. Pero no solo eso. El conjunto de los edificios conforma una bella estampa, es el prototipo de esos pueblitos que salen en las fundas de los chocolates, con un majestuoso monte como muralla, sobre una atalaya que domina el valle y con un arroyo que cruza mansamente por el centro, como una calle mas. Aqui las proporciones y las perspectivas son distintas. Desde lejos parece que todo es mas pequeño, te acercas y todo es igual, puede ser un efecto visual o algo parecido, pero lo cierto es que este lugar tiene un encanto añadido, aparte de la casona entronada en la roca que sobresale del pueblo, aparte de los puentes y ventanas que se abren sobre las rocas que circunvalan el valle, aparte de la cascada que cae hacia la carretera, aparte de sus callejuelas y edificios. Aparte de eso tiene un plus que la convierte en algo aun mas especial. Seguro que en los dibujos animados se basan en este pueblo para idear y confeccionar los pueblos con casas de chocolate y pirulis en vez de farolas. Estuvimos dos veces aqui, una ahora y otra mas tarde (que como se ahora que despues estariamos de nuevo? Cosas del directo oye), cuando vendriamos en busca de un restaurante y saldriamos contentos y saciados por la estupenda comida que nos brindarian. Despues nos sentariamos al lado del rio a escuchar el rumor de las olitas y a ver como el tiempo pasaba. Un lujo que yo solo puedo saborear en estos momentos.
Una cena pasada por risas
Para acabar el dia fuimos a Valdelateja, donde nos habian recomendado un restaurante. No me explayare mucho en los detalles, pero fue una cena agradable donde me entro la risa floja y necesite sus 15 segundos para decirle a la pobre camarera, que de pie aguardaba, que si, que se podia llevar mi plato. Comi pollo del corral y probe la morcilla de Burgos, ninguna de las dos me convencio pero picotee de los demas platos, dandome por satisfecho.
4月5日 Sentido adiosMENSAJE DE DESPEDIDA A LOS VOLUNTARIOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Dolores Ibárruri, La Pasionaria Barcelona, 1 Noviembre, 1938 Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan. Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas...Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón, aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud.
De todos los pueblos y de todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República Española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio. Y Jarama, y Guadalajara, y Brunete, y Belchite, y Levante, y el Ebro, cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales. Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales, para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España. Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros, incondicionalmente. Nos lo daban todo, su juventud o su madurez; su ciencia o su experiencia; su sangre y su vida; sus esperanzas y sus anhelos...Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros. !Banderas de España!...!Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!... !Madres!...!Mujeres!...Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayoneteas, vigilados por perros rabiosos que ansiaban clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariño, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: !Aquí estamos!, vuestra causa, la causa de España, es nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y progresiva. Hoy se van muchos; millares se quedan, teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles. !Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites, os hacen volver a vuestra patria a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marchar orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticio de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales, o hacia las acciones industriales, que quieren salvar de todo riesgo. No os olvidaremos; y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República Española, !volved!... Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: !Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales! |
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