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日志


10月20日

La democracia de España

[Espeluznante testimonio de Igor Angulo. Meses mas tardes se "suicido" en la carcel]
 

APELLIDOS/NOMBRE-------= Angulo Iturrate, Igor Miguel

POBLACION--------------= Santurtzi

SEXO-------------------= H

LOCALIDAD-DETENCION----= Iruñea

FECHA-DETENCION--------= 29-11-96

HORA-DETENCION---------= 04.00 h

TIEMPO-DETENCION-------= Dos días y medio

TIPO-DETENCION---------= Incomunicada

CUERPO-POLICIAL--------= Guardia Civil

TRASL-MADRID/PARIS-----= 29-11-96

PASO-JUEZ--------------= 01-12-96

MAGISTRADO-------------= Carlos Divar; JCI Nº 4

SITUACION--------------= Prisión 01-12-96

TIPO-TORTURAS----------=  El momento de la detención fue muy violento y debido a los golpes que le propinaron perdió el conocimiento y le tuvieron que dar cinco puntos de sutura en la parte trasera izquierda de la cabeza. Nada más recobrar la conciencia fue objeto de un fuerte golpe en la cabeza con la culata de un arma larga de fuego y patadas en el estómago. Durante los dos días y medio que permaneció en régimen de incomunicación y durante los constantes interrogatorios sin asistencia letrada a los que fue sometido recibió golpes en la cara, parte de atrás de la cabeza y cuello con las manos

TESTIMONIO-------------= Cuando me detuvieron me encontraba en la cama durmiendo. De repente me encontré en el suelo, desconozco cómo llegué hasta allí. Me encontraba tumbado de costado y tenía las piernas aprisionadas. La cabeza la tenía tapada, supongo que con la camiseta que llevaba puesta, por la cantidad de sangre que había en la parte trasera de ésta. Veía luz, e intentaba levantar la mano izquierda. Entonces vi como se acercaba la silueta de una persona que me empezó a golpear en la cabeza con algo que supuse era un fusil, concretamente creo que me golpeaba con la culata y luego me dio alguna patada en el estómago. Antes de empezar a golpearme oía voces que decían "se está moviendo". Durante estos instantes recuerdo que pensé en tensar el estómago para aguantar mejor los golpes, pero no sé si llegué a hacerlo, pues no recuerdo nada hasta que pasó un rato.

Al de un rato, no sé cuánto tiempo sería, desperté sentado en la cama, esposado con las manos atrás y con un pantalón puesto que no llevaba antes. Me encontraba mareado. Había una chica en cuclillas delante mío que me acariciaba la cara y me preguntaba a ver qué tal estaba y cuál era mi nombre, esto mientras me explicaba que había perdido el conocimiento. Yo le decía que estaba mal y que no quería decir mi nombre. La chica esta, era de la DYA. Sentados a ambos lados de mi se encontraban dos guardias civiles vestidos de paisano, que me decían que estuviese tranquilo, que no pasaba nada y que dijese mi nombre que total lo iban a saber. Me decían que no levantase la cabeza y que no mirase a nadie.

La chica de la DYA me decía que tenía un golpe en la cabeza, que  sangraba mucho y que había perdido el conocimiento. Me preguntó a ver si sabía cómo me había hecho el golpe y por miedo le dije que no sabía, contestando acto seguido, un guardia civil supongo, que me había resistido durante la detención, cosa que desconozco.

Seguido de esto dijeron que me iban a llevar al Hospital, me quitaron las esposas, me dieron una chaqueta y me volvieron a poner las esposas. Acto seguido, me colocaron unos zapatos y me levantaron.

Mientras salía de la casa vi que había mucha gente y la puerta de la casa estaba esparcida por el pasillo. En la entreplanta había muchos guardias civiles de uniforme. Me bajaron en el ascensor y el portal estaba también lleno de guardias civiles hasta la calle. Al llegar allí me metieron en una ambulancia con dos guardias civiles que me llevaron al Hospital.

En el Hospital me quitaron las esposas en una habitación donde estuve en todo momento con dos guardias civiles. Una chica del Hospital me pidió mi nombre, a lo que me volví a negar. También me preguntó por cómo me había hecho la herida de la cabeza y por la misma razón que antes le dije que no sabía. Aquí, en el Hospital, me llevaron a hacerme radiografías porque les dije que me dolía mucho el cuello. En la parte izquierda trasera de la cabeza me dieron cinco puntos de sutura. Una vez hecho esto, me sacaron del Hospital, el cual se encontraba lleno de guardias civiles de uniforme. Me sacaron esposado, con la cabeza agachada y con los ojos cerrados. Así fue como me movieron de un sitio para otro durante toda la estancia en comisaría.

Me montaron en un coche en la parte de atrás con un agente a cada lado mío y con la cabeza entre las piernas. Al llegar a un sitio, que desconozco puesto que en ningún momento se me informó de donde me encontraba, me quitaron las esposas y volvieron a preguntar mi nombre, que de nuevo me negué a decirlo. Entonces se acercó alguien y dijo que como no dijese mi nombre me iba a dar una patada en los testículos, ante lo cual se lo dije. Seguido se acercó más y puso su mano contra mi pecho, a la altura del corazón, preguntándome si tenía problemas con el corazón. Contesté que no y me pusieron contra la pared.

Luego me llevaron a una sala donde se encontraba un hombre, el que me llevó y una mujer que dijo ser la Forense. Esta última me realizó una inspección ocular y me preguntó por cómo me había hecho la herida en la cabeza. Le dije, como en todas las ocasiones que me preguntaron, que no sabía, pero que me dolía mucho la cabeza y el cuello. Cuando terminamos, me volvieron a sacar y a ponerme contra la pared. Al de muy poco tiempo, me llevaron a otra habitación, donde me sacaron fotos y me tomaron huellas. En esta habitación había tres guardias civiles, uno de los cuales iba con la cara tapada con una bufanda. De aquí, otra vez contra la pared.

Acto seguido, me cogieron y me llevaron a la habitación donde había estado con la Forense y me dieron una hoja donde se me notificaba la ley que se me aplicaba, la firmé y se la quedaron. También me dieron otra donde designar a mi abogado de confianza.

De aquí me llevaron a otra habitación donde cerraron una puerta tras de mí. Cuando noté que no había nadie abrí los ojos y vi que me encontraba en una celda con un colchón y la luz encendida. Me encontraba cansado y me tumbé en el colchón, hasta que llegó un guardia civil que dijo en tono amenazante que me pusiese de pie frente a la pared. Me coloqué y se fue.

Calculo que al de diez minutos de esto, entró alguien, que tras colocarse detrás de mí empezó a golpearme con las manos en el cuello y en la cabeza mientras me hacía preguntas. Debido a los golpes empecé a gritar, tras lo que aparecieron dos o tres guardias civiles que se llevaron al que me golpeaba y me volvieron a colocar contra la pared.

Más tarde vinieron y me colocaron las esposas con las manos atrás, y con el cuerpo encorvado y los ojos cerrados me llevaron hasta introducirme en un furgón que se puso en marcha.

Aquí, me decían que mirase siempre para la parte de atrás y hacia abajo. En ningún momento me dijeron a dónde me llevaban.

El trayecto duró bastante tiempo. En un sitio pararon y por lo que hablaron, iban a comer el bocadillo. Mientras todos estaban fuera, entró un guardia civil en la parte del furgón donde me encontraba yo empezando a insultarme y a darme puñetazos en la parte derecha de la cara hasta que me puse de espaldas, golpeándome entonces en ésta y en el costado izquierdo durante uno o dos minutos hasta que se fue. No hubo más paradas hasta llegar a un sitio, donde me sacaron del furgón de la misma forma que me introdujeron. Me llevaron hasta un sitio donde dijeron que abriese los ojos, que me quedase allí de pie y que no se me ocurriese tumbarme. Al abrir los ojos, me encontraba frente a una pared dentro de una celda.

Me sacaron de aquí, como he dicho hasta ahora con la cabeza agachada y los ojos cerrados, hasta un habitación donde se encontraba una mujer que me presentó su carné de Forense. En la habitación había una ventana con cristal ahumado, por lo que pienso que todas las visitas con la Forense eran presenciadas por la Guardia Civil. La Forense me reconoció y me preguntó a ver si me habían interrogado. También dijo que pasaría todos los días que permaneciese allí por las mañanas y tardes. Cuando terminó esta visita eran las 5.30 h. ya que le miré el reloj a la Forense. Tras esto, me volvieron a llevar a la celda, donde al de un rato, me dieron un bocadillo y un vaso de agua que a penas pude probarlo. Cuando dije que había terminado, me volvieron a poner contra la pared. Más tarde, entró alguien que me preguntó qué tal estaba, contestándole que mal. Entonces me dijo que si me portaba bien no me pasaría nada. Me cogió del brazo y me llevó a una habitación, colocándome mirando hacia una esquina. En ese momento, el que me llevó y dos personas más, empezaron a interrogarme mientras una chica decía que pronunciase mejor, que no podía coger notas.

Durante este interrogatorio se dedicaron a golpearme en la cara, parte de atrás de la cabeza y cuello con las manos. Cualquier respuesta que les daba era objeto de golpes. Tras una de estas respuestas, el que parecía que dirigía el interrogatorio dijo que me llevaran a la celda, que iba a comprobar lo que les había dicho y que sino era cierto que me fuese preparando. Me llevaron a la celda y me pusieron contra la pared, sacándome más tarde hasta una habitación donde me colocaron contra una esquina.

Colocaron la chaqueta que llevaba puesta, dándole la vuelta de abajo hacia arriba, tapándome la cabeza, mientras me decían que ahora iban los electrodos y uno de los que se encontraban detrás mío me tocaba con las puntas de los dedos a la altura de los riñones mientras se reía. En la habitación había tres o cuatro guardia civiles hombres y una mujer. Uno de ellos, tras bajarme la chaqueta se apoyó a mi izquierda sobre mi hombro, otro se puso sentado detrás de mí con su pierna entre las mías y un tercero, el que dirigía el interrogatorio, iba de un lado para el otro mientras me iba haciendo preguntas. Durante todo el tiempo que duró este interrogatorio se sucedieron los golpes en la cabeza y cuello con las manos y con botellas de plástico vacías. Cualquier excusa les valía para pegarme, desde decir un nombre en euskera hasta nombrar a alguien por su apodo.

En un momento, el que dirigía aquello dijo que iba a comprobar una respuesta, amenazándome con que sino era cierto lo que le decía que me preparase. Cuando volvió empezaron a golpearme seguidamente en el cuello y en la cabeza. El que estaba sentado detrás de mí intentó darme una patada en los testículos, cosa que no pudo ser al echarme hacia delante. Mientras esto ocurría yo empecé a gritar. Entonces entró alguien en la habitación dando un portazo. Este empezó a chillar a los que me golpeaban diciéndoles que no quería interrogatorios, que estaba la Forense en el edificio y que tenía al Juez encima suyo. Este agente salió y todos fueron detrás de él, excepto una chica que dijo que no me moviese. Volvieron y el que había dirigido el interrogatorio me cogió y me llevó a la celda dándome puñetazos en la cara y espalda. Al llegar a la celda me dio dos o tres puñetazos más y me dijo que a la noche no había nadie y que entonces me iba a enterar. Me puso contra la pared y se fue.

Acto seguido, abrieron la puerta y me sacaron llevándome a una habitación a lado de la celda. Allí, un agente me dijo que habían pedido un Habeas Corpus. También me dio una hoja para que firmase argumentando que eran las leyes que se me aplicaban. Yo me negué a firmar, introduciéndome, acto seguido, de malas formas en la celda. Al poco tiempo, entró alguien que me preguntó si quería ir al servicio, diciéndole que sí. En el servicio me preguntó a ver si sabía qué era un Habeas Corpus. Le contesté que no, que sólo lo había visto en las películas. Entonces, él me dijo que película era lo que iba a tener a la noche, pero de terror. De aquí, me cogió y me puso de pie contra la pared en la celda. Así estuve un buen rato, hasta que el cansancio pudo conmigo y me tumbé debiéndome quedar dormido a pesar de la luz que no quitaron y el constante ruido de los quisquetes de la puerta. Después de un buen rato de despertarme, se debió ir la luz en la parte del edificio que me encontraba. De vez en cuando venían y me preguntaban cómo estaba. Yo decía que bien y se iban. Luego, me llevaron donde la Forense que me reconoció y me preguntó a ver si había sufrido algún interrogatorio, diciéndole que sí y que durante éstos me habían golpeado. También le comuniqué que me tenían todo el tiempo con la luz encendida y que a penas podía comer. De aquí otra vez a la celda, donde ya me permitieron tumbarme de espaldas a la puerta. Al de un rato, me llevaron algo de comer que a penas pude probar, el miedo a nuevos interrogatorios no me lo permitía.

Más tarde, me volvieron a llevar donde la Forense, que realizó el mismo ritual que en las anteriores visitas y me dijo que al día siguiente me pasarían por el Juzgado. De aquí a la celda, donde ya había luz y me dieron algo de comer.

Un tiempo después, entró alguien que me llevó a una habitación donde había tres hombres.

Uno, el único que habló, me dijo que el que  estaba a su izquierda era el abogado de oficio. Tras esto me leyó mis derechos, acogiéndome yo al de no declarar. Me realizó unas preguntas, que otro iba mecanografiando y al término mandó que me sacasen. Aquí, yo me fijé en los relojes y vi, creo recordar, que era la 1.15 h. Entonces pensé que era ya el domingo al mediodía pero no debía ser así porque la Forense vino la mañana del domingo a verme.

El domingo a la mañana creo, se fue otra vez la luz. Entonces entró alguien que me dijo que me pusiese contra la pared, que le habían dado cinco minutos para estar conmigo. Me efectuó tres o cuatro preguntas y tras contestarle se marchó.

Más tarde me sacaron para estar con la Forense que tras reconocerme y preguntarme por interrogatorios me dijo que a la tarde me llevarían a la Audiencia. De aquí de nuevo me llevaron a la celda.

Al de un rato entró alguien que me llevó a una habitación. En el transcurso de este recorrido me dio un fuerte golpe en la cabeza. Al llegar a la habitación, me sentó en una silla y me dio unas hojas donde venía un cuestionario sobre mi y mi familia, que fui contestando. Este guardia civil me dijo que no quitase la vista del papel, pero en una ocasión pude ver que llevaba la cara cubierta con un pasamontañas.

De aquí me llevaron a la celda, donde ya había luz, hasta que me sacaron y me metieron en un furgón junto con la otra persona con la que me habían detenido, llevándonos a la Audiencia Nacional donde se nos levantó la incomunicación.

                                                                        

                                                                           Igor M. Angulo Iturrate

                                                                En Carabanchel, a 5 de diciembre de 1996

10月15日

Acontecimientos olvidados de la historia

Guy Fawkes - La Conspiración de la Pólvora - 5 de noviembre

El gran intento de asesinar a Jacobo VI y de destruir el Parlamento mediante el uso de barriles de pólvora, tuvo como protagonista principal a Guy Fawkes.

Historia

Hacia 1603 la reina Isabel I moría, después de ocupar el trono durante 45 años. Su sucesor sería Jacobo VI de Escocia, el hijo de María, Reina de los Escoceses, quien fue ejecutada en 1587 por una orden firmada por Isabel.
Isabel era protestante y durante su reinado los ingleses católicos sufrieron duras persecuciones porque para los Tudors, los católicos eran traidores potenciales.
La misa estaba prohibida para ellos y eran obligados a ir al servicio anglicano, aquellos que no obedecían debían pagar una multa.
Por lo general la gente creía que Jacobo estaba más inclinado hacia los católicos porque su esposa, la reina Ana de Dinamarca era católica.
Cuando Jacobo fue coronado como Jacobo I de Inglaterra, se puso fin a las multas. El número de católicos aumentó y se hacían cada vez más fuertes lo cual molestó a Jacobo. En julio de 1603 dos pequeñas conspiraciones católicas se descubrieron y la posición de Jacobo hacia ellos comenzó a cambiar.
En febrero de 1604 él anuncia públicamente su malestar, expulsa a sacerdotes y jesuitas y reintroduce las multas.
La población estaba desilusionada y mucha gente simulaba ser anglicana, cuando en realidad, no lo era.
Roberto Catesby era un devoto católico. Su padre estuvo preso por esconder a un sacerdote, y él tuvo que abandonar la universidad sin su título para evitar tomar el juramento protestante de supremacía. Roberto era decisivo en el reclutamiento y la conducción de su pequeño grupo de conspiradores.

Los conspiradores
La primer reunión fue el 20 de mayo de 1604. A Catesby se le unieron sus amigos, Tomas Wintour, Jack Wright y Tomas Percy en el Pub “Duck y Drake” en el Strand. La quinta persona era Guy Fawkes quien era originariamente de York. Ellos discutieron el plan para volar el Parlamento y asesinar al rey durante la apertura oficial del Parlamento, con la esperanza de tener un monarca católico en el trono.
Arrendaron una pequeña casa en el centro de Westminster; Fawkes era el cuidador bajo el nombre falso de Juan Johnson. Guido Guy Fawkes era un experto en explosivos que sirvió en el ejército español en los Países Bajos y fue quien proveyó los barriles de pólvora.
Las reuniones del Parlamento se pospusieron para el 5 de noviembre de 1605. la voladura se planeó para este día. En menos de un año, el número de conspiradores creció gradualmente a diez. Roberto Keyes, Roberto Wintour, Juan Grant, Tomas Bates (el sirviente de Catesby) y Kit Wright eran todos parientes de sangre o por matrimonio de uno o más de los 5 primeros conspiradores


El Plan
En marzo de 1605 el grupo alquiló un sótano que estaba debajo de la Cámara de los Lores.
En los meses subsiguientes, 20 barriles de pólvora se almacenaron allí. Fawkes era seguido por espías ingleses quienes informaban a Roberto Cecil, Conde de Salisbury. Roberto era el primer ministro de Jacobo y muy pronto se estableció la asociación entre Fawkes y Catesby.
Durante los próximos dos meses, tres hombres más se unieron al grupo: Ambrose Rookwood, Francisco Tresham y Sir Everard Digby.
Todos ellos fueron a Londres en octubre para revisar los detalles finales del plan. Fawkes debía encender la mecha y escapar a Europa continental. Digby debía raptar a la hija del rey Jacobo, la princesa Isabel y conducir un levantamiento en la región central de Inglaterra (Midlands).

La conspiración se descubre
Todo estaba listo. Pero en la noche del 26 de octubre, una carta anónima fue entregada a Lord Monteagle (cuñado de Francisco Tresham) advirtiéndole que no asista a la apertura oficial del Parlamento.
Lord Monteagle alertó a las autoridades y Salisbury ordenó la búsqueda por Westminster. Descubrieron que había gran cantidad de leña en el sótano y durante una segunda búsqueda hallaron a Guy Fawkes. Fue inmediatamente arrestado pese a que dijo que su nombre era Juan Johnson; y el nombre de Tomas Percy fue rápidamente ligado con el sótano y la renta de la casa por lo tanto se emitió una orden para su arresto.
Los conspiradores escaparon de Londres hacia la región central de Inglaterra (Midlands). Rookwood llegó allí mucho más rápido para advertir a los demás.
Catesby, Rookwood, los hermanos Wright, Percy y Bates cabalgaron hacia Warwickshire. Mientras las primeras fogatas de acción de gracias por el descubrimiento de la conspiración se encendían en Londres, Fawkes era interrogado. Hacia el 6 de noviembre, el silencio de Fawkes forzó a Jacobo I a dar permiso para usar la tortura pero Fawkes no dijo mucho.
En la región central de Inglaterra, los conspiradores asaltaron el Castillo de Warwick. Robaron algunos caballos y se dirigieron a la Casa Holbeche en Staffordshire, pero cuando llegaron allí descubrieron que la pólvora estaba empapada y yacía frente al fuego para que se secase. Hubo una explosión.
200 hombres conducidos por Sir Ricardo Walsh, el representante de la corona de Worcestershire llegó a la casa Holbeche, la batalla fue muy corta. Catesby, los Wrights y Percy murieron debido a sus heridas y Wintour, Rookwood y Grant fueron capturados.
Hacia diciembre, solo Roberto Wintour estaba todavía libre. Bajo interrogación Bates admitió confesar los detalles de la conspiración a un sacerdote jesuita, el padre Tesimond. Con los jesuitas ahora implicados en la “Traición de la Pólvora”, el gobierno decidió buscarlos, registrando los hogares de los católicos en el proceso. Finalmente Wintour fue capturado.
El 27 de enero de 1606 los juicios comenzaron. El vestíbulo de Westminster estaba colmado mientras el público escuchaba a Sir Eduardo Coke. Bajo las instrucciones de Salisbury, el ministro de justicia hizo principal responsable a los Jesuitas, antes de describir el castigo tradicional que se aplicaría a los traidores: La horca, el destripado y el descuartizado. Serían colgados hasta que estuviesen medio muertos, entonces sus genitales serían cortados y quemados frente a ellos. Aun con vida, sus intestinos y corazones serían removidos. Finalmente, serían decapitados y desmembrados, las partes de sus cuerpos se exhibirían públicamente, y serían devoradas por los pájaros a medida que éstas se descomponían.
Todos fueron hallados culpables de alta traición, Dibgy, Robert Wintour, Bates y Grant fueron ejecutados el 30 de enero y al día siguiente, murieron Rookwood, Keyes, Fawkes y Tomas Wintour.
Los católicos sufrieron debido a la Conspiración de la Pólvora ya que no podían ejercer la ley, servir en el ejército o la marina y votar en las elecciones parlamentarias. En 1829 se les permitió votar nuevamente.

Otras opiniones acerca de esta conspiración

Hoy muchos historiadores están de acuerdo en que la “Conspiración de la Pólvora” fue organizada por Roberto Cecil quien odiaba a los católicos, el sótano le fue rentado a los conspiradores por un amigo íntimo de Roberto Cecil y la firma en la confesión de Guy Fawkes no era igual a su firma original.

Actualmente en Inglaterra cada 5 de noviembre se queman muñecos que imitan a Guy Fawkes y se hacen fogatas para rememorar el intento fallido de destruir el parlamento.

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El "Complot de la pólvora":

 

400 años después  

 

El 5 de noviembre de cada año -durante 400- y muy especialmente 2005, se conmemora en Gran Bretaña y en diversos rincones de Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda el llamado The Gunpowder’s Plot (“el Complot de la Pólvora”), un atentado contra el edificio y las instituciones del Parlamento británico que, sin llegar a materializarse, sirvió de excusa para endurecer la política de discriminación religiosa contra los católicos.

[Recuerden, recuerden el 5 de noviembre, conspiración, traicion y polvora…]

Durante este tiempo, todos los niños ingleses y, hasta no hace mucho, también los adultos vienen recitando la copla: “Remember, remember, the fifth of November, Gunpowder Treason and Plot. I see no reason why Gunpowder Treason should ever be forgot.” (“Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre, la Traición y el Complot de la Pólvora, que nunca se olviden.”). O bien esta otra: “Penny for the Guy, Hit him in the eye, Stick him on a lamp-post and there let him die.” (“Un penique para el espantajo, darle en el ojo, colgarlo de un poste, que allí reviente.”). La palabra “guy” (ninot, espantajo) coincide con el nombre de uno de los conjurados, Guy Fawkes, con cuya efigie se levanta una falla a la que se da fuego, entre petardos y fuegos artificiales, en la noche de cada 5 de noviembre.

 

 

El descubrimiento a tiempo de la conspiración (5 de noviembre de 1605) impidió el derrocamiento de la dinastía protestante de los Tudor, personificada en Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, y la entronización de un monarca católico, previsiblemente su hijo el príncipe Carlos, debidamente instruido en los dogmas y los misterios de la iglesia de Roma.

La difunta Isabel I había mostrado una especial ojeriza contra los católicos, a quienes prohibió ir a misa y obligó a asistir a los oficios de la iglesia anglicana. Isabel, excomulgada por el papa en 1570, se había encargado de ejecutar en 1587 –un año antes de la desventura de la Armada Invencible- a la reina de Escocia, alias “Bloody Mary” (“María la sanguinaria”) para alejar la posibilidad de un golpe de estado de los seguidores de la iglesia de Roma. Cuando le sucedió Jacobo I, casado con la reina católica Ana de Dinamarca, se pensó que se suavizarían las leyes anticatólicas. Ocurrió todo lo contrario: se endurecieron.

El 26 de marzo de 1604, Robert Catesby, Thomas Wintour, Jack Wright y Thomas Percy se reunieron secretamente para intentar acabar con la tiranía y la represión anglicanas. Unas semanas después, Catesby invitó a un quinto conjurado, Guy (Guido) Fawkes, a entrevistarse con el condestable de Castilla, Juan de Velasco, que se hallaba en Londres para negociar un tratado de paz con Inglaterra, después de 20 años de guerra entre las dos naciones, que sería firmado en el tratado de Somerset ese mismo año.

 

 

Fawkes tenía una larga experiencia en las artes de la guerra, habiendo luchado en los Países Bajos en un regimiento de exiliados católicos ingleses bajo estandarte español. El plan consistía en colocar unas cargas de pólvora en los sótanos del Parlamento para hacerlas estallar en la próxima ceremonia de apertura. Al año siguiente se unieron al proyecto otros cinco personajes, Thomas Bates, John Grant, Robert Keyes, Robert Wintour y Christopher Wright. Posteriormente, se agregaron Sir Everard Digby, Ambrose Rookwood y Francis Tresham para costear parte de la operación.

Los trece conspiradores alquilaron una dependencia en los sótanos del Parlamento donde poco a poco fueron almacenando 36 barriles de pólvora, aguardando a que el rey abriese oficialmente las puertas del Parlamento a principios de octubre de 2005 para hacerlos estallar. Pero una epidemia de peste obligó a aplazar la ceremonia hasta el 5 de noviembre.

Diez días antes, un noble católico, William Parker, barón de Monteagle y cuñado de Tresham, recibió una carta anónima en la que se le advertía del peligro que corría al asistir a la ceremonia del rey. Quizás fuera Tresham el autor de la misiva, o acaso Robert Cecil, conde de Salisbury, conocedor desde hacía meses del plan de magnicidio y organizador más que probable, con su equipo de espías e infiltrados, de un contra-complot dirigido a descabezar definitivamente la hidra jesuítico-católica-romana.

El 4 de noviembre, Salisbury dio orden al jefe de seguridad para que registrase el edificio del Parlamento. Allí encontraron a Guy Fawkes ultimando los preparativos para la voladura. Sometido a tormento, Fawkes reveló los nombres del resto de los conspiradores.

 

Algunos fueron capturados y ejecutados en el acto. Tresham murió poco después en la Torre de Londres. Sometidos a juicio los demás, entre ellos Fawkes, fueron ejecutados “en el mismo lugar que habían planeado demoler”, frente a Westminster, siguiendo la costumbre con los traidores: “Colgándoles del cuello sin dejarles morir, seccionándoles  los genitales, echándolos al fuego ante sus propios ojos y, hallándose aún vivos, destripándoles y arrancándoles el corazón antes de decapitarles y despedazarles. Luego se expondrían ante el público las cabezas clavadas en picas y serían arrojados los restantes trozos a los pájaros para su alimento.” Para asistir a las ejecuciones hubo que pagar entradas como a cualquier otro espectáculo de masas.

In memorian. Tributo a los combatientes de la libertad

Lo que hubiera dicho Mairena el 14 de abril de 1937

 

Hoy hace seis años que fue proclamada la segunda República española. [..] ¡Aquellas horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia!... Recordemos, acerquemos otra vez aquellas horas a nuestro corazón. Con las primeras horas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano. La naturaleza y la historia parecían fundirse en una clara leyenda anticipada [...]
Fue aquel un día de júbilo en Segovia. Pronto supimos que lo fue en toda España. Un día de paz, que asombró al mundo entero [...]

Antonio Machado, Prosas Completas.
Madrid, Espasa Calpe, 1989, p. 2332

Oriente medio. Diario de una resistencia

Parte de Guerra de la Insurgencia, alla por noviembre del 2004:
 
Día 18:
Coche bomba contra una patrulla de EEUU en Yarmuk, destruyendo dos Humvees. / En Kayak, la resistencia utilizó lanzacohetes RPG7 para atacar una patrulla de la policía colaboracionista, matando a 4 de ellos. / En Dura una bomba estalló al paso de un vehículo armado Bradley, matando a un soldado ocupante. / Ataque contra los soldados colaboracionistas en Suwayra, con la muerte de 4 de ellos y resultando heridos otros 7. / Ataque contra un convoy militar en el área de Hishmah, destruyendo dos vehículos armados Bradley y matando a 9 soldados ocupantes; también murieron en el ataque 6 combatientes de la resistencia. / Otros dos mártires de la resistencia cayeron durante un ataque a los ocupantes en Al Mushahada, cerca de Taji. / Se efectuaron ataques contra la base de Suqur, el aeropuerto internacional, la base de Bakr y la de Muthanna.

Día 19:
Siguen los combates en Faluya, especialmente entre las vecindades de As Shuhada, al Jugay y la zona industrial de Faluya. / Ataque contra un vehículo Humvee en Jaysh, muriendo un marine. / Ataque contra un convoy de suministro de agua para las tropas ocupantes en Mushahada, con la destrucción de un camión. / Una bomba explotó al paso de un vehículo Bradley en Abu Ghraib, destruyéndole totalmente. / Tres sospechosos de colaborar con los ocupantes fueron ejecutados en una emboscada en el camino del aeropuerto de Bagdad. / 8 policías colaboracionistas muertos al estallar un coche comba en el distrito de Zuyuna, resultando heridos otros 9.

Día 20:
Ataque contra un convoy de provisiones en Dujail, destruyendo dos camiones. / Destrucción de dos vehículos Bradley en Amiriya, Bagdad, con la muerte de varios soldados ocupantes, sin poder precisar su número, y la de 9 soldados colaboracionistas. / Capturado un agente kurdo del Mossad en el distrito de Bayya, de Bagdad. / Ataque contra una columna ocupante en Suwayd, al oeste de Bagdad, con la muerte de un soldado de EEUU. / Cuatro funcionarios del gobierno colaboracionista, entre ellos una mujer, muertos en ataque efectuado en Qadisiya. / En el área de Ilam, mueren 4 soldados colaboracionistas al atacar con granadas RPG7 el vehículo en que viajaban. / Un camión que transportaba suministros a los ocupantes fue destruido en Tarimiya, su conductor, de origen turco, fue herido. / En Janibay se produjo un ataque contra una columna ocupante, resultando destruidos dos vehículos armados Bradley y un vehículo Humvee utilizado por el ejército colaboracionista; murieron 7 soldados en total, mientras que dos mártires de la resistencia ofrecieron sus vidas en el ataque. / Destrucción de un tanque Abrahams en Salman Bak. / Ataques con mortero contra la base de Suqur, el aeropuerto de Bagdad y la zona verde.

Día 21:
Derribado un helicóptero Chinook en los alrededores de Shuhada, al suroeste de Faluya. / Un coche bomba conducido por un mártir explota en Bagdad destruyendo totalmente o dañando seriamente tres Humvee, causando 13 bajas a los ocupantes. / Ataque contra una patrulla conjunta EEUU-colaboracionistas en Ishaqi, destruyendo un vehículo armado Bradley. / Derribado un avión espía no tripulado en Mushahada, área del norte de Bagdad. / Dos soldados ocupantes muertos en Salman Bak, área del sureste de Bagdad, al exploar una bomba al paso de su vehículo Humvee. / Ataque contra un convoy de transporte de combustible en Latifiya, destruyendo un camión y dañando seriamente a otros dos. / Otro ataque contra un convoy de aprovisionamiento causa la muerte de dos conductores, de nacionalidad turca, y la destrucción de sus camiones. / Ataque con morteros contra la base del ejército colaboracionista en Taji, el aeropuerto internacional y la zona verde, de Bagdad.

Día 22:
Cinco soldados colaboracionistas muertos en Al Waziriya al ser atacado el autobús en que viajaban. / Un vehículo armado Bradley destruido y dos de sus ocupantes muertos en Dura. / Un coche bomba estalla al paso del un convoy del ejército colaboracionista, matando a 9 e hiriendo a 6, en Jihad. / Otros cuatro soldados colaboracionistas muertos en ataque en el distrito de Karrada, de Bagdad, al ser destruido su vehículo con lanzagranadas RPG7. / Dos soldados ocupantes muertos en ataque en Makasib, destruyendo un tanque Abrahams. / Ejecutado un espía que trabajaba para EEUU en Jihad. / Capturados dos miembros de la Brigada Badr [brazo armado del Consejo Supremo de la Revolución Islámica, en el gobierno colaboracionista] en Ridwaniya. / Tres combatientes de la resistencia ofrecieron sus vidas en un ataque contra los ocupantes en el sudoeste de Latifiya, inhabilitando dos Humvee y matando a 9 soldados ocupantes. / Ataques con mortero a la base de Suqur, el aeropuerto y otros objetivos de Bagdad.

Inmortal Jack

“Este soy yo, un pequeño animal llamado hombre, un ápice de materia vital, setenta y cinco kilos de carne, sangre, nervios, tendones, huesos y cerebro, todo ello blando y tierno, susceptible al dolor, falible y frágil...  Hundo la cabeza cinco minutos en el agua y me ahogo, caigo de una altura de seis metros y me aplasto. Soy una criatura a merced de la temperatura. El termómetro desciende unos cuantos grados y mis dedos y mis orejas se ennegrecen, se caen... Soy débil y frágil, una brizna de vida latente y gelatinosa, eso es lo que soy. A mi alrededor se alzan las grandes fuerzas de la naturaleza, amenazas colosales de la destrucción, monstruos carentes de sentimientos. No sienten el menor interés por mí. No me conocen. Son inconscientes, despiadadas e inmorales. Ciclones y tornados, rayos y tormentas, mareas y resacas, corrientes y torbellinos, huracanes y tifones, terremotos y volcanes, olas gigantescas que saltan sobre los navíos más altos reduciendo a pulpa a los seres humanos... Son monstruos insensatos que ignoran a esta criatura toda nervio y debilidad que los hombres conocen por Jack London y que se tiene por una persona decente y un ser superior".   (Jack London)

La pura verdad, somos una huella dactilar en un rascacielos (Bukowsky), una cagarruta en medio de la nada interestelar. Insignificantes en suma. De ahi que nos necesitemos los unos a los otros y que nada ni nadie tenga sentido sin lo inmediatamente anterior y posterior. Yo te adopto, humanidad.

Subversion yanqui en Cuba

Una televisión invisible  

Cuba boicotea una cadena anticastrista financiada por EE UU

MAURICIO VICENT  -  La Habana

EL PAÍS  -  Última - 04-10-2006

 

"Están gastando sumas millonarias para conseguir el resultado de siempre", señala Raúl Castro

 

En algunas avenidas de La Habana hasta hace poco hubo vallas de propaganda que decían: "No sé TV" (pronúnciese Nosetevé) . Era la respuesta oficial cubana a la anticastrista TV Martí, creada y financiada por el Gobierno de EE UU con el objetivo declarado de "fomentar la democracia en Cuba". Tras 20 años y 100 millones de dólares invertidos en tal propósito, que las autoridades de la isla consideran sencillamente subversión, los poquísimos cubanos que han visto alguna vez la señal de marras no pasan de describir una especie de llovizna amorfa y sin voz en la pantalla. "Eso es lo que hay: o alguien en Miami se está haciendo rico, o son bastante bobos", asegura Jesús Valdés, habanero de a pie y sin militancia política que hace su resumen de lo que piensa la calle.

Pese a los fondos millonarios, desde que TV Martí arrancó el Gobierno cubano la ha interferido con éxito; raramente, por no decir nunca, la señal es nítida. La tecnología estadounidense no ha podido de momento con los ingenieros de la revolución, y eso que en su afán democrático Washington hasta lo ha intentado con un globo aerostático anclado en Cayo Cudjoe, en Florida.

El dirigible tenía el nombre de Fat Albert (Alberto el Gordo), y hace algunos años, al azotar la región el huracán Georges, Alberto el Gordo desapareció en la estratosfera sin que nadie se percatara de su pérdida hasta días después. En aquel momento, hasta el ex dirigente de la organización del exilio Fundación Nacional Cubano-Americana, Joe García, admitió que "si se destroza un dirigible de TV Martí y nadie se da cuenta en semanas, ello habla de su nulo impacto".

Tras la desaparición del globo, durante un tiempo TV Martí trató de transmitir su verdad a la isla desde un avión militar C-130 de la Fuerza Aérea estadounidense que volaba a gran altura sobre territorio estadounidense, pero nada. En eso estalló la guerra de Irak y el avión hizo falta, por lo que en 2004 Washington aprobó 10 millones de dólares para la adquisición de otro avión militar, dentro de una partida de 38 millones destinada a financiar Radio y TV Martí. Pero tampoco: el resultado fue más neblina en televisión.

El pasado 10 de julio, días antes de informar Fidel Castro al mundo de su grave intervención quirúrgica y de delegar funciones en un equipo de siete personas, el Gobierno de Bush dio a conocer un nuevo paquete de medidas para recrudecer el embargo económico. Entre ellas, concedió 80 millones de dólares para apoyar a los grupos de la disidencia y el exilio, e incrementar la propaganda contra el régimen cubano. Veinticuatro de esos millones fueron para TV Martí.

Con la enfermedad de Castro todo se aceleró. En una reciente entrevista, el jefe del Ejército y presidente en funciones de Cuba, Raúl Castro, denunció que desde el 5 de agosto, apenas una semana después de ser operado su hermano, el Gobierno de EE UU comenzó a utilizar el nuevo avión y que incluso éste llegó a transmitir desde aguas internacionales, lo que Washington niega, y violaría los acuerdos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Cubanos consultados por este diario en La Habana y en otras ciudades del interior aseguran que, hasta el momento, sombras nada más. O en palabras de Raúl Castro: "Están gastando sumas millonarias del contribuyente norteamericano para lograr el mismo resultado de siempre: una televisión que no se ve".

 

 

 

Para mear y no echar gota

 

Rescatando a una gran mujer

Eleanor Marx, hija de Karl

 

Adriana Domínguez

 

Eleanor Marx (1855-1898) fue la hija menor de Karl Marx y la hija putativa de Engels ya que ella le quería como a un padre.

 

Marx procedía de una familia de la pequeña burguesía, pero su mujer Jenny, la madre de Eleanor, venía de una familia aristocrática, gracias a esto sobrevivían, ya que cuando ella cobraba alguna herencia la familia subsistía un tiempo. Engels a menudo daba dinero a los Marx, este dinero servia para mantener a la familia y que Marx pudiese escribir su obra, dedicarse plenamente a ella sin distracción. Pero como casi todo el dinero que recibía la familia se compartía con gente que necesitaba más, las hijas de Marx pasaron grandes temporadas de embargos, sin clase, sin salir por no tener ropa, pero sus padres se las arreglaban para que estudiasen música, ya que creían que, como no les podrían brindar un gran futuro escolar, al menos destacarían como señoritas educadas.

 

Eleanor fue una chica brillante, Marx y ella eran inseparables, y desde los 6 años ella escribía y escuchaba a Marx (a quien en casa llamaban “Moro” por su tez oscura) y a Engels (a quien llamaban “El General” por su carácter y conocimientos militares) discutir con el resto de gente del grupo, así que desde que tenía uso de razón se dedicó en toda su alma a la política.

 

Se casó con un hombre que la trataba muy mal, pero que era buen político, Edward Aveling, al cual, si Marx hubiese llegado a conocer, hubiese desaprobado, como desaprobó a “Lissa” (Prosper-Olivier Lissagaray) hombre que duplicaba la edad de Eleanor, francés y buen comunista, pero de corte arrogante.

 

La vida con Aveling fue desgraciada, él se aprovechaba de lo poco que Eleanor tenía, era mujeriego y frío, pero ella le amó profundamente, fue muy respetada, pero su vida termino trágicamente, sola, en la habitación de su casa, suicidándose al igual que la mayor parte de su familia.

 

Eleanor fue una socialista pura que mamó del seno del socialismo, al fin y al cabo… su padre era Karl Marx.

 

Aunque su nombre sea menos conocido que el de su padre ella luchó mucho por el socialismo, sus ideales eran los mismos que los de su padre, daba mítines en las ciudades, viajaba y trabajaba muchísimo desde muy joven, entraba en las fabricas, se subía a la mesa y hablaba, con una seguridad y una fuerza digna de su apellido, aunque sus otras hermanas no se involucraron en política, o lo hicieron ocasionalmente.

 

Eleanor creía en el socialismo, vivía, respiraba y se alimentaba de él, y aunque el agotador apellido le pesaba en los hombros se levantaba cada mañana, escribía, pensaba y releía viejos manuscritos, organizaba mítines, manifestaciones… Todo esto con la dificultad añadida de ser mujer, pero con la ventaja de ser Marx, si bien ella nunca se aprovechó del apellido Marx, al contrario que Aveling, su marido, quien se casó con ella prácticamente por firmar al lado de su nombre.

 

Queremos homenajear aquí a la mujer que luchó, trabajó e hizo suyas las ideas de su padre y nos dio ejemplo al resto de socialistas del mundo.

 

Aunque poco se la recuerda, trabajó mucho por la lucha de clases, por el socialismo y por los trabajadores.

 

Lo que sigue es parte de un discurso de Eleanor Marx en una campaña en Manhattan, EE.UU:

 

“VAMOS A LANZAR TRES BOMBAS A LAS MASAS: INQUIETUD, EDUCACION, ORGANIZACION”

 

Así comenzó su discurso y siguió:

 

“A estas alturas ustedes ya habrán comprendido que el socialismo no es exactamente lo que nuestros enemigos y sus empleados de prensa nos presentan. Invariablemente, una de las primeras cosas que ellos dicen es que nosotros, socialistas, queremos abolir la propiedad privada; que no admitimos el “derecho sagrado” de la propiedad. Pero, al contrario, hoy es la clase capitalista la que confisca nuestra propiedad privada. Y es precisamente por que creemos en el "derecho sagrado" sobre lo que ustedes poseen, por lo que aspiramos a que tengan todo lo que hoy se les quita. Vimos en el discurso que hizo antes el doctor Aveling cómo toda la riqueza, todo lo que hoy llamamos capital se produce a partir del trabajo de ustedes. Vemos como, a través del trabajo no remunerado del pueblo una pequeña clase se vuelve cada vez mas rica y como queremos poner un punto y final a eso, aboliendo toda la propiedad privada sobre las tierras, fábricas, minas, redes ferroviarias, etc.; en pocas palabras, de todos los medios de producción y distribución. Pero eso no quiere decir abolir la propiedad privada, eso significa dar la propiedad a los millones y millares que hoy no tienen ninguna, los capitalistas abolieron la "propiedad privada" de la clase trabajadora y nosotros pretendemos que les sea devuelta, sólo eso. Entonces, todos los hombres tendrán el derecho a la "propiedad privada", pues, todos los hombres pertenecerán a una sola clase, la clase de los productores.

 

“Le han dicho a ustedes que los socialistas no quieren ni ley ni orden. Realmente nosotros no queremos lo que hoy en día dicen que es orden, pues el orden de hoy, es desorden. La anarquía prevalece por doquier. Encontramos hombres millonarios, y hombres que mueren de hambre; mujeres que poseen millones y millones de mujeres que tienen que escoger entre el hambre o la prostitución. Para nosotros, eso no puede ser llamado orden: no nos parece orden que un hombre trabaje diez, once, doce, catorce o incluso mas horas por día y, al final de su vida, no tenga nada No nos parece que sea “orden” que las mujeres tengan que prostituirse. No nos parece que exista “orden” cuando por un lado existen fábricas y depósitos abarrotados con superproducción y, por otro, millares y millares de personas que necesitan de esos mismos artículos que se pudren en las tiendas. Todo esto es desorden, y queremos acabar con eso, y en su lugar instaurar un orden verdadero.

 

“Ahora, con respecto a la ley, nosotros queremos ley; pero que sea justa, y justa para todos los hombres y mujeres. Y aquellos que gritan que no tenemos ley, ¿respetan las suyas propias por casualidad? No, ellos las desobedecen, incluso esas malas leyes. Leyes hechas por una clase en su propio interés, son desobedecidas por los hombres que las hicieron.”

 

(Extraído del libro “Eleanor Marx, hija de Karl”,

Ediciones Txalaparta pp.75-76.)